10 estrategias de manipulación mediática

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Monsanto

Monsanto es una multinacional presente en todo el mundo, cuyo objeto es controlar toda la producción de alimentos del mundo…

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

la masacre de las bananeras….

No ha sido la imaginación del colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura. No. Lo que narró sobre ello en su obra cumbre, «Cien años de Soledad» es la absoluta y triste verdad. La matanza y represión a los obreros comenzó a la madrugada del 6 de diciembre de 1928, y sólo se detuvo como tres semanas después. Fue en las plantaciones bananeras de la United Fruit Company, en el Caribe colombiano. Así fueron los primeros pasos del terrorismo de Estado en Colombia…

En Colombia, con las primeras luces del Siglo XX los yacimientos de petróleo, oro, platino y otros preciosos metales son casi regalados a empresas estadounidenses e inglesas. A sociedades de estas naciones son entregados extensos territorios para la explotación sin moderación de banano, cacao, tabaco y caucho. Con el beneplácito del gobierno, el personal empleado por estas compañías era tratado como en la época de la colonia.

La industrialización iniciada en aquellos primeros veinte años dio nacimiento a una burguesía urbana, y asimismo a un sector obrero que comenzó a reclamar mejoras sociales. Siguiendo su ejemplo, campesinos, indígenas y artesanos también procuraron organizarse. Estos incipientes movimientos reivindicativos dieron paso a las primeras organizaciones sindicales y políticas.

Ese embrionario proceso organizativo recibió un aliciente externo decisivo. En octubre de 1917 se produjo la Revolución de Octubre en Rusia, liderada por Vladimir Lenín, y el establecimiento de la Unión Soviética, estableciéndose la primera experiencia de construcción del socialismo. Este acontecimiento pasaría a influir de manera determinante en el pensamiento político y social mundial, como lo había sido la Revolución Francesa en 1789. Colombia no podía ser la excepción, menos cuando la palabra “socialismo” no era desconocida en círculos de la intelectualidad liberal.

Ahora la igualdad social se veía como posibilidad. A base de movilizaciones y huelgas se fueron logrando derechos y concesiones inimaginables unos años antes, siendo los obreros petroleros de la Tropical Oil Company quienes estuvieron en la vanguardia de la lucha.

A los ojos del gobierno conservador, de la oligarquía y de la jerarquía eclesial -la mayor latifundista de la nación-, toda la organización y el descontento social eran prueba de la existencia de un complot comunista internacional para acabar con sus propiedades y vidas. Su paranoia aumenta cuando en 1926 se crea el Partido Socialista Revolucionario, alternativa a los partidos tradicionales, Liberal y Conservador. Aunque un sector importante de la intelectualidad liberal favorecía los cambios sociales, no por establecer el socialismo, sino por modernizar un Estado que manejaba al país como un mayordomo. (1)

Desde el gobierno, el parlamento, los púlpitos y periódicos, las prédicas no daban tregua contra la “subversión bolchevique”. Aterrorizados, la dirección conservadora y los jerarcas católicos decidieron actuar estratégicamente.

A mediados de 1927, el ministro de Guerra, Ignacio Rengifo, un intelectual que antes se había declarado “revolucionario”, expresó: “Al amparo del ambiente de amplia libertad que se respira en el territorio colombiano no pocos nacionales y extranjeros por su propia cuenta, o en calidad de agentes asalariados del gobierno soviético, hacen por doquier activa y constante propaganda comunista.” (2)

Rengifo fue el principal inspirador de la Ley de Defensa Social, más conocida como “Ley Heroica”. Promulgada en octubre de 1928, ésta marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Con ella Colombia se adelantó a los teóricos de las guerras colonialistas europeas y estadounidenses, formulando una doctrina destinada a combatir a lo que se conocerá a inicios de los años sesenta como “enemigo interno”. La Ley inscribía como “subversiva” la acción reivindicativa, política y social de los sindicatos y organizaciones populares nacientes.

La United Fruit y el poder

Finalizando el Siglo XIX la empresa estadounidense United Fruit Company se había instalado en Santa Marta, en el Caribe colombiano. El gobierno no sólo le hizo entrega de extensos territorios, sino de privilegios que no tenían otras empresas extranjeras. La United pasó a funcionar y actuar en la inmensa región como una república independiente.

Para 1927, más de 25 000 personas trabajaban en las plantaciones de la United, con jornadas de 12 horas mínimo. Los obreros no recibían salarios en dinero: se les entregaban bonos que únicamente podían ser utilizados en las tiendas de la empresa, a cambio de productos transportados desde Estados Unidos en los barcos que habían llevado el banano. Además de no contar con asistencia médica, los trabajadores dormían amontonados en barracas insalubres. Existía un sistema de contratistas intermediarios como único vínculo laboral, y así la frutera se desatendía de las obligaciones básicas con los trabajadores. Buscando remediar esto, el sindicato presentó un pliego de peticiones.

Las negociaciones, que no avanzaban, se estancaron cuando se aprobó la Ley Heroica. La United rechazó el pliego al considerarlo subversivo. A los trabajadores no les quedó otra alternativa que ir a la huelga el 12 de noviembre de 1928. La consigna era: “Por el obrero y por Colombia”. Lógicamente, el movimiento fue catalogado como “subversivo” por el gobierno, la iglesia y la prensa. Se aseguró que “agentes de Moscú” habían desembarcado clandestinamente para preparar la insurrección.

Los Directivos de la United exigieron al gobierno la presencia del ejército. Inmediatamente el presidente Miguel Abadía Méndez declaró el estado de sitio en la zona, encargando al general Carlos Cortés Vargas de acabar con la “banda de malhechores”. El centro de mando militar se ubicó en las dependencias de la compañía, donde la oficialidad tenía a disposición licores, cigarrillos, un salario, y la posibilidad de realizar grandes bacanales con las prostitutas “recogidas” en la región. (3)

Se debía proteger en prioridad la vida de los directivos de la United, todos estadounidenses, pues se decía que los trabajadores los iban a degollar junto a sus familias.

El clima laboral se deterioró y los trabajadores realizaron mítines permanentes y bloqueos de la vía ferroviaria por donde iba el banano al puerto. El 5 de diciembre fueron convocados los huelguistas a la población de Ciénaga con el pretexto de recibir al gobernador, quien supuestamente iba a participar en la negociación. Pero nunca llegó. En su lugar estuvo el general Cortés Vargas, quien, a las 11 y media de la noche, expidió el decreto que ordenaba disolver “toda reunión mayor de tres individuos” y amenazaba con disparar “sobre la multitud si fuera el caso”.

Dos horas después el militar, completamente borracho, leyó el decreto sobre perturbación de orden público frente a la multitud que se encontraba durmiendo en la plaza. Al finalizar, mientras algunos huelguistas gritaban “¡Viva Colombia!”, “¡Viva el ejército!”, y se negaban a desalojar la plaza, ordenó a la tropa disparar las ametralladoras emplazadas sobre los techos. (4) Posteriormente el militar dijo, “era menester cumplir la ley, y se cumplió”.

Se ha calculado que había unos cinco mil campesinos, muchos acompañados con sus mujeres e hijos, rodeados de 300 soldados.

Los que no murieron instantáneamente fueron rematados a bayoneta, o se les enterró vivos en fosas comunes. En los trenes de la empresa se embarcaron centenares de cadáveres y llevados hasta el mar, donde se echaron como al banano de mala calidad. Tal como contara García Márquez en “Cien años de soledad”.

Se decretó la persecución para todos aquellos que quedaron vivos, sin diferenciar si trabajaban o no para la United. Otros cientos fueron brutalmente golpeados y encarcelados, mientras a los líderes se les juzgaba rápidamente en tribunales militares.

La matanza duró varios días, hasta que la noticia se expandió por el país a pesar de la censura de prensa instaurada, y se empezaron las movilizaciones de protesta. Para la United y el gobierno las cosas seguían como si nada hubiera pasado, al punto que el general Cortés firmó por los obreros un “arreglo laboral”. Algunos trabajadores se organizaron en especie de guerrilla y quemaron plantaciones, sabotearon el servicio telegráfico, eléctrico y cortaron las carrileras de la empresa. La zona estuvo militarizada casi un año.

Líderes de la huelga de los trabajadores
en las plantaciones bananeras.
De izquierda a derecha: Pedro M. del Río, Bernardino Guerrero, Raúl Eduardo Mahecha, Nicanor Serrano y Erasmo Coronel. Guerrero y Coronel fueron asesinados por el ejército colombiano.

El general Carlos Cortés Vargas reconoció nueve muertos. El gobierno trece y 19 heridos. El 16 de enero de 1929, el diplomático estadounidense Jefferson Caffery reportó al Departamento de Estado: “Tengo el honor de informar que el representante de la United Fruit Company en Bogotá, me dijo ayer que el número de huelguistas muertos por las fuerzas militares colombianas pasa de un mil.” Pero la comisión de investigación del Congreso, encabezada por Jorge Eliécer Gaitán, descubrió fosas comunes, por lo tanto es seguro que las víctimas fueron más de 1.500.

El militar explicó su decisión argumentando que existía una situación insurreccional, que podría llevar a que tropas estadounidenses desembarcaran para proteger los intereses de la frutera. Y él quiso evitar una invasión a Colombia.

El Presidente de la república felicitó al general Cortés Vargas por haber salvado al país de la anarquía. Mientras el editorial del diario liberal El Tiempo, del 17 de diciembre decía: “resta averiguar si no hay medidas preferibles y más eficaces que las de dedicar la mitad del ejército de la República a la matanza de trabajadores.”

Durante la presentación de la investigación parlamentaria, en septiembre 1929, Jorge Eliécer Gaitán, en una enardecida denuncia señaló a la oligarquía como responsable de la masacre. Del clero dijo: “aquellos misioneros de Cristo son fariseos que traicionan su doctrina, descuidan sus deberes para entrar en la palestra de las menesterosas luchas políticas, terrenas e interesadas”.

Gaitán constataría que se había aplicado contra los huelguistas, en favor de los intereses estadounidenses, la política del “enemigo interno”: “No es que yo niegue que una gran agitación de justicia social recorre de uno a otro extremo del país para todos los espíritus. Ella existe, pero no como fruto del comunismo, sino como razón vital de un pueblo que quiere defenderse contra la casta de los políticos inescrupulosos (…) Así proceden las autoridades colombianas cuando se trata en este país de la lucha entre la ambición desmedida de los extranjeros y de la equidad de los reclamos de los colombianos (…) Naturalmente no hay que pensar que el gobierno ejerció ninguna presión para que se reconociera la justicia de los obreros. Estos eran colombianos y la compañía era americana, y dolorosamente lo sabemos que en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida, y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano.” (5)

La matanza de las bananeras no generó ninguna responsabilidad penal ni política. El general Carlos Cortés Vargas fue ascendido a director de la Policía Nacional. Pero ostentaba ese cargo cuando fue destituido, no por la masacre de las bananeras sino por el asesinato de un joven, el 8 de junio de 1929, durante una protesta callejera en Bogotá. Era un estudiante de la élite bogotana e hijo de un amigo del presidente Abadía Méndez. La oligarquía y el alto clero se escandalizaron. Por igual motivo también fue destituido el ministro Rengifo, el que antes había sido elogiado como el hombre providencial del régimen.

Desde ese momento se demostró la asimetría moral y política del sistema que se construiría en Colombia.

Notas:

1) Calvo Ospina, Hernando. Colombia, historia del terrorismo de Estado. Editorial Akal. Madrid, 2008.

2) Rengifo, Ignacio. Memorias del Ministerio de Guerra. Bogotá, 1927.

3) El desarrollo de la huelga y la posterior represión que sufrieron los trabajadores, está en la investigación realizada por el representante liberal, Jorge Eliécer Gaitán, y presentada al Congreso de Colombia en septiembre de 1929.

4) Sánchez, Ricardo, Historia Política de la Clase Obrera en Colombia, Ed. La Rosa Roja, Bogotá, 1982.

5) Gaitán, siendo candidato a la presidencia, y convertido en el gran enemigo de la oligarquía, fue asesinado el 9 de abril de 1948 en Bogotá. Esto desató lo que se conoce como la “Época de la violencia”, que en 6 años dejó unos 300 mil muertos, casi todos campesinos.

Publicado en historia | Deja un comentario

Soy


Soy,
Soy lo que dejaron,
soy toda la sobra de lo que se robaron.
Un pueblo escondido en la cima,
mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima.
Soy una fábrica de humo,
mano de obra campesina para tu consumo
Frente de frio en el medio del verano,
el amor en los tiempos del cólera, mi hermano.
El sol que nace y el día que muere,
con los mejores atardeceres.
Soy el desarrollo en carne viva,
un discurso político sin saliva.
Las caras más bonitas que he conocido,
soy la fotografía de un desaparecido.
Soy la sangre dentro de tus venas,
soy un pedazo de tierra que vale la pena.
soy una canasta con frijoles ,
soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal del planeta es mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre,
el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América latina,
un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento.
Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
Tú no puedes comprar el calor.
Tú no puedes comprar las nubes.
Tú no puedes comprar los colores.
Tú no puedes comprar mi alegría.
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos.
Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío.
La nieve que maquilla mis montañas.
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña.
Un desierto embriagado con peyote de un trago de pulque.
Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito.
Tengo mis pulmones respirando azul clarito.
La altura que sofoca.
Soy las muelas de mi boca mascando coca.
El otoño con sus hojas desmalladas.
Los versos escritos bajo la noche estrellada.
Una viña repleta de uvas.
Un cañaveral bajo el sol en cuba.
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita.
El viento que peina mi cabello.
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello.
El jugo de mi lucha no es artificial,
Porque el abono de mi tierra es natural.

Você não pode comprar o vento
Você não pode comprar o sol
Você não pode comprar chuva
Você não pode comprar o calor
Você não pode comprar as nuvens
Você não pode comprar as cores
Você não pode comprar minha felicidade
Você não pode comprar minha tristeza

Tú no puedes comprar al sol.
Tú no puedes comprar la lluvia.
(Vamos dibujando el camino,
vamos caminando)
No puedes comprar mi vida.
MI TIERRA NO SE VENDE.

Trabajo en bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte, lo mío es tuyo.
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo.
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para q te acuerdes de mi apellido.
La operación cóndor invadiendo mi nido,
¡Perdono pero nunca olvido!

(Vamos caminando)
Aquí se respira lucha.
(Vamos caminando)
Yo canto porque se escucha.
Aquí estamos de pie
¡Que viva Latinoamérica!
No puedes comprar mi vida
CALLE 13

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Zara un imperio de esclavitud

Según el Gobierno de Brasil, los dos talleres ilegales clausurados en Sao Paulo, donde los trabajadores confeccionaban ropa para la multinacional española Zara en condiciones de esclavitud, solamente es la punta de la montaña.

El Ministerio de Trabajo brasileño ha detectado otros 33 talleres de la firma gallega, donde las condiciones de hacinamiento, salarios irrisorios y condiciones de higiene insalubres resulta ser la tónica habitual de trabajo.

Inditex, empresa propiedad de Zara, ha declarado que se trata de un “episodio excepcional” y que “la profesionalidad de esta empresa es modélica“.

La auditoría fiscal del Ministerio de Trabajo emitió ayer un comunicado en el que aseguraba que los 15 trabajadores del taller, peruanos y bolivianos, habían sido introducidos en el país de forma ilegal a través de redes de tráfico de seres humanos, los cuales, trabajaban 16 horas al día, trabajaban y vivían en el mismo habitáculo y recibían unos 120 euros al mes, contrayendo además una deuda con las mafias imposible de hacer frente.

Publicado en Sin categoría | 1 Comentario

la sociedad del bienestar

La pobreza del primer mundo en el que prima el hedonismo, el egoísmo, el bienestar personal…

Una de las mayores contradicciones de la “sociedad del bienestar” es que el progresivo crecimiento económico que está experimentando no se ve reflejado en la extensión de la riqueza y el bienestar en todos los ámbitos sociales.

Según mediciones de UNICEF, existen cerca de 17 millones de niños pobres en Europa, no sólo hijos de inmigrantes, sino pertenecientes a hogares que se mantienen con una única entrada de dinero. El grueso de los niños en esta situación, se encuentran en el sur del continente en países como Italia, Grecia, España y la región de los Balcanes. El problema – afecta fundamentalmente a niños, mujeres, jóvenes y  mayores de 65

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Nuestra llegada a la modernidad…

ESTOS DOS SIGLOS DE INDEPENDENCIA nos dieron una relación vaga con el territorio, una idea harto imprecisa de nosotros mismos. Todavía hace 120 años ni siquiera sabíamos cómo nos llamábamos, y la palabra Colombia, soñada por Miranda y heredada por Bolívar, sólo se convirtió en  nombre definitivo del país con la Constitución de 1886.
Su redactor, Miguel Antonio Caro, era un gran erudito, un gran latinista, un gramático notable, un poeta esforzado, un traductor insigne, un orador admirable, pero un colombiano muy precario. No por falta de amor a su tierra sino por falta de conocimiento. Nunca salió de la Sabana de Bogotá, no sabía o no quería saber que le tocó vivir en la región equinoccial de América, vivía en la Roma de Virgilio, en las conjugaciones y en los gerundios, sabía qué era una hipálage y un oxímoron pero no sabía qué era la Mojana, y creo que, como buen castizo, no le gustaba la palabra Orinoco. Y ese curioso señor redactó la Constitución que gobernó a Colombia durante cuatro generaciones.

Nuquí un paraiso en peligro...

Esos cien años de soledad sirvieron al menos para crearnos una mínima conciencia nacional; la Independencia, de la que Bolívar tanto esperaba, apenas alcanzó para formar  una vaga conciencia nacional. En algunos más fuerte que en otros, no por la voluntad sino por la mayor o menor facilidad para reconocerse en una tradición. Un país indígena, como México, encontró en esa memoria un sustento suficiente para la construcción de su imaginario nacional, y fue más lejos. Avanzó de verdad en el camino del mestizaje cultural desde las instituciones. El hecho de que la Independencia tuviera un alto contenido indígena, familiarizó a los indios mexicanos con los ideales de la Ilustración: tampoco México alentaba el sueño de reconstruir una ilusoria arcadia indígena.

La Independencia se hacía contra la Edad Media, contra el absolutismo español, a favor de la modernidad. Por eso, 40 años después se dio en México la Reforma, un paso de avanzada hacia la sociedad liberal. Derrotando a Napoleón III, fusilando a un emperador de la casa de Habsburgo, México rechazó la imposición de los modelos europeos, tuvo un presidente indígena en el siglo XIX, y después de expulsar a los franceses, en defensa de su orgullo, entonces sí dialogó con Francia con holgura y con dignidad.

Manuel Gutiérrez Nájera leyó a Verlaine y a Victor Hugo, y recibió su influencia. Y empezó a escribir en español con la libertad de los parnasianos y de los simbolistas, con una sonrisa verleniana: Toco, se viste, me abre, almorzamos,/ con apetito los dos tomamos/ un par de huevos y un buen beafsteak,/ media botella de rico vino/ y en coche juntos vamos camino/ del pintoresco Chapultepec.

Había nacido el Modernismo latinoamericano, y de la palabra mariage surgió la palabra mariachi, y Diego Rivera combinó la estética mexicana con los lenguajes de la modernidad, y Alfonso Reyes puso a dialogar su lenguaje mexicano con las fuentes helénicas, y después Juan Rulfo alió para siempre los descensos al Hades de Virgilio y de Dante con la fiesta de los muertos del primero de noviembre.

Aquí fue menos visible ese proceso: las instituciones se encargaban de negar día a día a la gente y  sus creaciones. Todavía en los años cuarenta en los clubes sociales de Barranquilla sólo se podía bailar el foxtrot de las orquestas internacionales: estaban prohibidos los porros, la expresión musical del alma popular. La cultura insistía en sus creaciones, pero la alta sociedad y el Estado procuraban no darse cuenta.

Esas son las consecuencias de la falta de una revolución liberal. O siquiera de una reforma liberal, para no usar palabras tan fuertes. Nuestra Independencia no redimió a los indígenas, no liberó a los esclavos, no reconoció el territorio, no derrocó las leyes coloniales, y el paso de la encomienda a la hacienda no obró las transformaciones a las que podía y debía aspirar una sociedad basada en los Derechos Humanos y en la Ilustración.

Las tareas pendientes fueron muchas, y eso no significa que lo que se hizo no haya sido importante. Tener una patria es ya una ganancia, aunque uno esté todavía desterrado del festín de la vida. Todavía no era posible Gaitán gobernando, pero ya era posible Gaitán sembrando su discurso en el alma de un pueblo. Todavía no eran posibles Benito Juárez o Emiliano Zapata, pero ya eran posibles Barba Jacob y José Barros y Aurelio Arturo y Gabriel García Márquez.

Luchábamos por la modernidad, y llegó la modernidad. Esta época traía beneficios y desgracias, pero  nos llegó en una versión rudimentaria. Baste un ejemplo: llegaron los automóviles, pero no  las carreteras. Ni siquiera después de ocho años de continuidad del gobierno  Uribe llegaron las carreteras.

En cambio sí llegaron las retroexcavadoras que convierten una llanura en un campo bombardeado, para saquear el oro que sobrevivió a la conquista. Y las aguas que convergen sobre la Mojana desde el comienzo del mundo, llevan ahora los desechos industriales del país entero. Llegó la contaminación. Llegó el mercurio que arranca el oro de la escoria y envenena los arroyos y baja por los ríos y envenena a los peces y envilece el medio ambiente por siglos y hace nacer a los niños con el paladar hendido.

Llegamos al mercado mundial pero de contrabando, y vendiendo sustancias ilícitas, y desarrollando industrias que no siempre cumplen con  responsabilidades ambientales. Sacrificando los bosques en una vasta depredación, y sacrificando nuestra juventud en sórdidas guerras de supervivencia.

  • William Ospina

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario